La obra del artista y artesano autodidacta Hernán Rodríguez, oriundo de Purulón, tiene 2,15 metros de altura y fue construida íntegramente a mano con más de 50 mil piezas de madera de raulí. Tras presentarse con éxito en distintos espacios de la Región del Biobío, inició una itinerancia por Los Ríos que busca acercar el arte, los oficios y la creatividad a nuevas comunidades.
Una Torre Eiffel de más de dos metros de altura, construida completamente a mano y sin utilizar planos ni croquis, comenzó a recorrer la Región de Los Ríos. Se trata de “La torre de madera”, una obra creada por el artista y artesano autodidacta Hernán Rodríguez, oriundo de Purulón, comuna de Lanco.
La pieza, construida a una escala de 1:150, alcanza los 2 metros y 15 centímetros de altura y puede desmontarse en cinco secciones para facilitar su traslado y montaje. Su elaboración tomó dos años y cuatro meses de trabajo, período en el que Rodríguez fabricó y ensambló manualmente más de 50 mil piezas de madera de raulí, utilizando maderos que van desde 1 hasta 7 milímetros.
Uno de los aspectos que distingue la obra es la forma en que fue concebida. Rodríguez no contó con planos ni croquis de la estructura original: su trabajo comenzó a partir de la observación de imágenes y videos de la Torre Eiffel, desarrollando de manera autodidacta una réplica que busca reproducir su simetría, elementos decorativos y distintos componentes de funcionalidad.
La escala utilizada permite apreciar con particular claridad detalles que normalmente pasan inadvertidos en la estructura original, incluyendo sus ocho arcos de base, escaleras, ascensores, miradores, restaurantes, boleterías y sala de máquinas.
A ello se suma un sistema de iluminación de última generación con efectos de luces LED ARGB, controlado mediante una aplicación, que permite transformar la experiencia de observación de la pieza y resaltar su estructura durante las presentaciones.
Una obra que genera encuentro
Tras sus primeras jornadas de itinerancia en Los Ríos, “La torre de madera” ya pasó por la Escuela Francia de Valdivia y la Biblioteca de Lanco, generando una respuesta especialmente significativa entre estudiantes, docentes, funcionarios y público general.
En la Escuela Francia, la instalación de la obra incluso propició un particular espacio de encuentro al interior de la comunidad educativa. Estudiantes, profesores y auxiliares coincidieron en torno a la torre, generando conversaciones y una experiencia compartida.
Para Rodríguez, ese efecto es parte fundamental del sentido de su creación: que una obra artística pueda convertirse en un punto de encuentro, “Para mí, como oriundo de la región, es tremendamente satisfactorio y un orgullo poder presentar mi obra acá. Siempre tuve el sueño de realizar una obra de envergadura que pudiera representar a mi región y hoy ese sueño se está cumpliendo. Lo más importante es demostrarles a nuestros estudiantes que no tenemos que ir muy lejos para encontrar grandes obras: en nuestra propia región tenemos un enorme potencial artístico y, con nuestras manos, podemos crear cosas que trasciendan”.
En ese sentido, la itinerancia busca no solo presentar una pieza de gran impacto visual, sino también poner en valor los oficios, la creatividad y el talento de los creadores regionales, demostrando que desde los propios territorios pueden surgir obras capaces de despertar interés y reconocimiento.
El recorrido de la obra continuará por distintas comunas de Los Ríos, acercando la creación de Hernán Rodríguez a comunidades educativas y espacios abiertos al público, en una experiencia que conecta arte, patrimonio, educación y oficios.
Así, una estructura nacida de miles de pequeñas piezas de raulí se transforma en una invitación a mirar de cerca el trabajo manual, reconocer a los creadores locales y descubrir que, muchas veces, las grandes obras comienzan simplemente con una idea, un oficio y la decisión de hacerla realidad.



